La Secretaría de Marina (Semar) enfrenta días de turbulencia tras la muerte de dos de sus altos mandos en un lapso de 24 horas. Primero, el capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez fue hallado sin vida en su oficina en Altamira, Tamaulipas. Horas después, el capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga murió en un supuesto accidente durante una práctica de tiro en Puerto Peñasco, Sonora.
El operativo: 14 detenidos y una red millonaria
El domingo pasado, el gabinete de seguridad federal informó la captura de 14 personas vinculadas con el tráfico ilegal de hidrocarburos. Entre ellas se encuentran cinco marinos en activo, un marino en retiro, tres empresarios y cinco exfuncionarios de aduanas.
La investigación apunta a que esta red introducía combustible desde Estados Unidos con documentación falsa, generando pérdidas millonarias al erario. Uno de los nombres que más llamó la atención fue el del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, sobrino político del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda Durán, cercano a Andrés Manuel López Obrador, quien ya enfrenta un proceso judicial.
De acuerdo con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, las indagatorias incluyeron el rastreo de depósitos, retiros en efectivo, compra de bienes y seguros de vida incongruentes con los ingresos de los implicados.
Muertes que levantan sospechas
La muerte de Abraham Pérez Ramírez, señalado por un testigo protegido de recibir sobornos de 100 mil pesos para permitir cargamentos ilegales, fue catalogada por las autoridades como una muerte autoinfligida. Sin embargo, la cercanía temporal con el desmantelamiento de la red de huachicol ha alimentado especulaciones.
En el caso de Adrián del Ángel Zúñiga, la Semar informó que su fallecimiento se debió a un “accidente” en una práctica de tiro real. El oficial había ocupado cargos clave en el puerto de Manzanillo, uno de los puntos estratégicos para el tráfico de mercancías y drogas.
