CIUDAD DE MÉXICO – Lo que debería haber sido una conferencia informativa se convirtió en un escándalo. Un periodista cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que los reportes de violencia en Sinaloa estaban “exagerados”, comparando la situación con un “parque de diversiones”.
El comentario provocó una ola de críticas. Ciudadanos, maestros y expertos en seguridad denunciaron que este tipo de declaraciones minimiza el peligro real que enfrentan las familias sinaloenses. En Villa Juárez, maestros de primaria solicitaron clases virtuales debido al riesgo de enfrentamientos entre cárteles, situación que contrasta dramáticamente con la versión “optimista” del periodista.
La polémica también abrió un debate sobre la responsabilidad de los medios y de los funcionarios cercanos al gobierno: ¿hasta qué punto los comentarios de periodistas influyen en la percepción pública de la violencia? ¿Se puede ignorar el sufrimiento de comunidades enteras en favor de una narrativa cómoda para el poder?
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum no ha emitido ninguna aclaración, lo que aumenta la tensión entre la ciudadanía y los funcionarios públicos, y pone sobre la mesa la pregunta de si hay un divorcio entre la realidad en los estados y la narrativa oficial en la Ciudad de México.
