
Un día después del polémico discurso de Donald Trump, el rey Felipe VI ha ofrecido en la misma tribuna de la Asamblea General de la ONU una visión del mundo —particularmente en relación con la masacre de Gaza— en las antípodas de la del presidente de Estados Unidos. También, aunque ha evitado la palabra genocidio, que el PP rechaza, la perspectiva que ha aportado el Rey está muy alejada de la que plantean sectores importantes de la derecha española.
El jefe del Estado ha sido especialmente duro con el Gobierno de Benjamín Netanyahu, al que defiende Trump, pero al que también avala la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

El Rey fue especialmente claro con sus palabras, aunque habló de “masacre” y no de “genocidio”, como hace abiertamente el Gobierno español desde hace tres semanas. “No podemos guardar silencio, ni mirar hacia otro lado ante la devastación, los bombardeos, incluso de hospitales, escuelas o lugares de refugio; ante tantas muertes entre la población civil; o ante la hambruna y el desplazamiento forzoso de cientos de miles de personas…, ¿con qué destino? Son actos aberrantes que están en las antípodas de todo lo que este foro representa. Repugnan a la conciencia humana y avergüenzan al conjunto de la comunidad internacional”, ha clamado ante la ONU, en un discurso elaborado conjuntamente entre el Gobierno y la Zarzuela, aunque la decisión última de no incluir la palabra genocidio fue de la Casa Real.
Felipe VI ha hablado durante 20 minutos. Trump se prolongó muy por encima de lo recomendado en el protocolo, casi una hora.

El discurso tenía constantes referentes históricos para defender su visión y la exigencia de parar la matanza. “No más muertes en nombre de un pueblo tan sabio y tan antiguo, que tanto ha sufrido a lo largo de la historia. Condenamos rotundamente el execrable terrorismo de Hamás, pero con la misma firmeza, demandamos que el Gobierno de Israel aplique sin reservas el derecho internacional humanitario en toda Gaza y Cisjordania”, ha explicado.
El Rey ha defendido además el reconocimiento de Palestina por parte de España y otros países, algo que indignó a Trump —que dice que este movimiento ayuda a Hamás—, y que también rechaza de momento el PP aunque ahora se abre a apoyarlo si Hamás no tuviera ningún papel en ese nuevo Estado.
