Una investigación federal reveló un esquema de contrabando de combustibles que operaba a través de la falsificación de documentos y manipulación de muestras en las aduanas marítimas de México. El fraude permitía el ingreso de millones de litros de diésel ilegal en buquetanques, presentados como “aditivos” o “aceites” para evadir impuestos.
De acuerdo con la Fiscalía General de la República (FGR), en varios casos el Laboratorio Central de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), bajo control de la Secretaría de Marina, certificó de manera irregular que las cargas correspondían a los productos declarados en la documentación, cuando en realidad se trataba de diésel.
El modus operandi
Buques procedentes de Estados Unidos y otros países ingresaban a puertos como Altamira y Tampico con cargamentos de diésel.
En los pedimentos aduanales se declaraban los volúmenes como aditivos o aceites lubricantes, productos con exención fiscal.
Al realizar las verificaciones, las muestras presentadas al laboratorio no correspondían a la carga real, permitiendo que el combustible pasara como “aceite” o “aditivo”.
Casos descubiertos
Uno de los más sonados fue el del buque Challenge Procyon, que intentó ingresar 17,459 toneladas de supuesto aditivo, cuando en realidad transportaba cerca de 10 millones de litros de diésel.
En total, las autoridades estiman que al menos 30 embarcaciones estarían involucradas en la red, lo que representa un desfalco millonario al erario por evasión del Impuesto Especial sobre Producción y
Servicios (IEPS).
