
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aseguró que en su país «no volverá a haber elecciones», al afirmar que no permitirá que la oposición utilice la vía electoral para llegar al poder. La declaración fue realizada durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, celebrada en Managua.
Durante su discurso, Ortega sostuvo que impulsará las medidas necesarias junto con la Asamblea Nacional para impedir que los grupos opositores vuelvan a gobernar mediante procesos electorales. El mandatario argumentó que su decisión busca evitar lo que calificó como intentos de sectores respaldados desde el extranjero para «atrapar el poder».
Las declaraciones se producen después de las reformas constitucionales aprobadas en 2025, las cuales ampliaron el periodo presidencial de cinco a seis años y fortalecieron las facultades del Ejecutivo. Además, dichas modificaciones formalizaron la figura de la copresidencia, cargo que actualmente ocupa Rosario Murillo junto con Daniel Ortega.
Diversos organismos internacionales y defensores de derechos humanos han señalado que Nicaragua enfrenta un deterioro de sus instituciones democráticas desde las protestas de 2018, cuando el gobierno fue acusado de reprimir a manifestantes y encarcelar a opositores. La Organización de las Naciones Unidas ha advertido sobre violaciones sistemáticas a los derechos humanos y el debilitamiento del Estado de derecho en el país.
Las elecciones presidenciales de 2021 ya habían sido ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional debido a la detención de aspirantes opositores, restricciones a partidos políticos y denuncias de falta de garantías democráticas. Con las recientes declaraciones de Ortega, analistas consideran que el gobierno da un paso más hacia la consolidación de un modelo de partido único y elimina públicamente la posibilidad de una alternancia en el poder por la vía electoral.
