
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer un «gran arancel» a las importaciones de lechuga procedentes de México, al vincularlas con el brote de ciclosporiasis —conocida popularmente como «diarrea explosiva»— que afecta a miles de personas en ese país.
Durante un encuentro con medios de comunicación, Trump declaró que analiza aplicar un nuevo gravamen a la lechuga mexicana como medida de presión, al asegurar que el brote estaría relacionado con ese producto. En el mismo acto, también ironizó sobre imponer aranceles a Canadá por el humo generado por los incendios forestales, comparando ambas situaciones en tono de broma.
Las declaraciones ocurren mientras las autoridades sanitarias estadounidenses mantienen abierta la investigación sobre el origen del brote de Cyclospora cayetanensis, un parásito que provoca diarrea intensa, dolor abdominal, náuseas y fiebre. Aunque inicialmente se investigó la posible relación con lechuga iceberg procedente de México, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) informó recientemente que una muestra que había resultado positiva fue catalogada posteriormente como un falso positivo, por lo que hasta ahora no existe evidencia concluyente de que la lechuga mexicana sea la fuente del brote.
El Gobierno de México ha señalado que mantiene coordinación con las autoridades sanitarias de Estados Unidos para esclarecer el origen de los contagios y reiteró que los análisis realizados no han confirmado que los productos agrícolas mexicanos representen un riesgo para los consumidores.
La amenaza de Trump se suma a las tensiones comerciales que ambos países enfrentan en medio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Especialistas advierten que cualquier medida arancelaria contra productos agrícolas podría afectar a productores, exportadores y cadenas de suministro en ambos lados de la frontera.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido una orden ejecutiva ni un decreto formal para imponer el arancel, por lo que las declaraciones del mandatario permanecen como una advertencia mientras continúan las investigaciones sanitarias y las negociaciones comerciales entre ambos gobiernos.
