
La justicia de Bolivia emitió una nueva orden de captura contra el expresidente Evo Morales, quien enfrenta un proceso penal por el presunto delito de trata de personas. La determinación fue emitida por un tribunal luego de que el exmandatario no compareciera ante las autoridades judiciales como parte del proceso en su contra.
De acuerdo con la Fiscalía boliviana, la orden de aprehensión permanece vigente y deberá ser ejecutada por la Policía Nacional. El Ministerio Público sostiene que existen elementos suficientes para que el proceso continúe, pese a los recursos presentados por la defensa del exgobernante.
Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, es investigado por una presunta relación con una menor de edad ocurrida durante su mandato, hechos que derivaron en una acusación por trata agravada de personas. El expresidente ha rechazado los señalamientos y asegura que se trata de una persecución política impulsada por sus adversarios.
Aunque la orden de captura sigue vigente, Evo Morales permanece en el Trópico de Cochabamba, una región donde conserva un amplio respaldo de organizaciones sociales y sindicales afines, situación que hasta ahora ha impedido que las autoridades concreten su detención. En días recientes incluso reapareció públicamente en esa zona, reavivando el debate sobre el cumplimiento del mandato judicial.
El caso continúa generando una fuerte polarización política en Bolivia. Mientras el gobierno sostiene que se trata de un proceso estrictamente judicial, seguidores del exmandatario insisten en que las acusaciones buscan impedir su participación en la vida política del país. La Fiscalía informó que el procedimiento seguirá su curso conforme a la legislación boliviana.
