Entre enero y agosto, la petrolera reportó un promedio de 913.9 millones de pies cúbicos diarios enviados a la atmósfera. La falta de infraestructura figura entre las causas del problema.
Petróleos Mexicanos (Pemex) incrementó 52.3 por ciento el volumen promedio de gas enviado a la atmósfera durante los primeros ocho meses de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con estadísticas de la propia empresa estatal.
Los datos, retomados por Imagen Radio, indican que entre enero y agosto se liberaron en promedio 913.9 millones de pies cúbicos diarios, frente a los 600 millones registrados en igual lapso de 2025.
Este volumen equivale al 16.1 por ciento de la producción reportada, según la información publicada por el medio.
El incremento ocurre mientras México mantiene una importante dependencia del gas natural importado, principalmente de Estados Unidos, para cubrir parte de sus necesidades energéticas.
Mayo registró el nivel más alto
Las cifras mensuales de Pemex muestran que el volumen enviado a la atmósfera superó los mil millones de pies cúbicos diarios durante tres meses consecutivos: abril, mayo y junio.
Mayo fue el periodo más crítico, con un promedio de mil 45.4 millones de pies cúbicos diarios. En junio, la cifra alcanzó mil 15.7 millones, mientras que en abril se ubicó en 986.2 millones.
Aunque los registros descendieron en los meses siguientes, los niveles continuaron siendo elevados. En julio se reportaron 893.8 millones de pies cúbicos diarios y en agosto, 834.3 millones.
¿Por qué Pemex pierde gas natural?
De acuerdo con la información difundida por Imagen Radio, entre los factores señalados se encuentran las limitaciones de infraestructura para captar y manejar el gas producido en el campo Ixachi, los trabajos de mantenimiento en el proyecto Papán y las restricciones operativas relacionadas con el alto contenido de sulfuro de hidrógeno en los complejos Cactus y Nuevo Pemex.
Estas condiciones dificultan el aprovechamiento de un recurso que podría incorporarse al suministro nacional.
La quema y el venteo de gas son prácticas que pueden utilizarse por razones operativas y de seguridad en las instalaciones petroleras. Sin embargo, cuando se incrementa el volumen liberado, también crecen las preocupaciones por el desperdicio energético y las emisiones contaminantes.
También aumentó el dióxido de carbono enviado a la atmósfera
Las estadísticas citadas en el reporte señalan que el promedio de dióxido de carbono asociado a los procesos de acondicionamiento de gases ácidos alcanzó 16.8 millones de pies cúbicos diarios entre enero y agosto de 2026.
Este volumen representó un incremento de 89.2 por ciento respecto al periodo comparable del año anterior, según la publicación.
El problema tiene implicaciones ambientales y económicas: parte del gas que no se aprovecha podría contribuir al abasto energético del país, siempre que existan las instalaciones necesarias para recolectarlo, procesarlo y transportarlo.
Una contradicción para el suministro energético
El aumento del gas enviado a la atmósfera contrasta con la necesidad de México de importar este combustible para atender la demanda nacional.
La situación pone de relieve la importancia de invertir en infraestructura, mejorar los procesos operativos y reducir las pérdidas de un recurso estratégico.
Aunque Pemex ha informado sobre acciones para disminuir la quema de gas en algunas instalaciones, las cifras de enero a agosto muestran que el reto continúa vigente.
