
Lizzette García Acuña, una mujer de 49 años que vive con esclerosis múltiple, busca acceder legalmente a la eutanasia y espera que el Congreso avance en la discusión de la llamada Ley Trasciende, iniciativa que plantea regular la muerte digna en México.
Lizzette fue diagnosticada con esclerosis múltiple desde los 18 años, pero un brote severo que sufrió a los 36 años cambió radicalmente su vida. Desde entonces perdió parte de la vista, movilidad e independencia, además de tener dificultades para trabajar, trasladarse y realizar actividades cotidianas.
Actualmente pasa gran parte del tiempo en cama y depende en buena medida de su madre, quien también enfrenta problemas de salud. Lizzette asegura que las condiciones en las que vive y el avance de su enfermedad la llevaron a considerar la posibilidad de solicitar una muerte digna.
La mujer conoció la propuesta de Ley Trasciende, impulsada por la activista Samara Martínez, y decidió expresar públicamente su deseo de que, en caso de aprobarse, pueda acceder a un procedimiento de muerte asistida.
En México, la eutanasia actualmente no está permitida por la legislación federal. La Ley General de Salud contempla mecanismos relacionados con cuidados paliativos y voluntad anticipada, pero no autoriza que un médico provoque deliberadamente la muerte de un paciente.
La iniciativa impulsada por Samara Martínez busca modificar este marco legal y establecer condiciones para que personas con enfermedades graves, incurables o discapacitantes puedan decidir sobre el final de su vida bajo determinados requisitos médicos y legales.
El caso de Lizzette vuelve a colocar en el debate público temas como la autonomía del paciente, el derecho a una muerte digna, los cuidados paliativos y los límites de la medicina para prolongar la vida.
Mientras el Congreso analiza el tema, Lizzette mantiene su postura: no busca suicidarse, sino contar con la posibilidad legal de decidir sobre el final de su vida si las condiciones que enfrenta continúan deteriorándose.
