La popularidad de los videos sobre salud mental en plataformas como TikTok e Instagram ha encendido alertas entre especialistas, debido a que cada vez más personas identifican síntomas en contenidos breves y concluyen que padecen algún trastorno sin contar con una evaluación profesional.
En una publicación difundida este 10 de octubre, Excélsior documentó cómo los videos que enumeran supuestas señales de ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o trastornos de personalidad pueden llevar a los usuarios a interpretar experiencias cotidianas como síntomas de una condición clínica.
La psicoanalista Karla García Landero advirtió que simplificar estos padecimientos a unas cuantas características puede generar confusión, reforzar estigmas y retrasar la búsqueda de atención adecuada.
Un video no es suficiente para identificar un trastorno
Entre los riesgos señalados por la especialista está la tendencia a reconocerse en listas de síntomas que circulan en redes sociales y asumir que esa coincidencia confirma un diagnóstico.
Sin embargo, experimentar tristeza, distraerse con frecuencia o tener dificultades para manejar la frustración no significa, por sí solo, que una persona tenga depresión, TDAH u otro trastorno.
La valoración clínica requiere considerar el contexto, la duración de los síntomas, su intensidad y la manera en que afectan la vida cotidiana. Distintas situaciones, como problemas de sueño, estrés o experiencias personales difíciles, también pueden influir en el estado emocional y la concentración.
El contenido breve puede despertar preguntas legítimas sobre el bienestar emocional, pero no sustituye una evaluación individualizada.
Los algoritmos pueden reforzar las sospechas
Otro factor que preocupa es la manera en que funcionan los sistemas de recomendación de las plataformas digitales. Cuando una persona ve o interactúa con videos sobre una condición, puede comenzar a recibir más publicaciones del mismo tema.
Esta repetición puede crear la impresión de que todos los contenidos confirman la sospecha inicial, aunque no necesariamente ofrezcan información clínica completa o confiable.
La especialista también advierte que convertir los diagnósticos en etiquetas de identidad puede limitar la comprensión de las experiencias personales y hacer que se atribuyan diferentes comportamientos a un trastorno sin contar con evidencia suficiente.
¿Cómo consultar información de salud mental en internet?
Las redes sociales pueden ayudar a visibilizar temas que antes se hablaban poco y facilitar el acceso a información. El problema surge cuando los testimonios personales o los videos de divulgación se toman como diagnósticos definitivos.
Para reducir ese riesgo, se recomienda:
- Consultar fuentes de instituciones de salud y especialistas con preparación profesional verificable.
- Diferenciar las experiencias personales de la información clínica.
- Evitar concluir que se tiene un trastorno únicamente por coincidir con una lista de síntomas.
- Buscar orientación profesional cuando el malestar emocional persiste o interfiere con las actividades cotidianas.
- No modificar tratamientos ni tomar decisiones sobre la salud basándose exclusivamente en contenido viral.
La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones también ha señalado que las herramientas digitales y la inteligencia artificial pueden servir como apoyo informativo, pero no sustituyen la valoración ni la atención de profesionales de la salud mental.
La importancia de buscar atención profesional
La difusión de información sobre salud mental puede contribuir a reducir prejuicios y animar a las personas a pedir ayuda. No obstante, los especialistas llaman a mantener una mirada crítica ante los contenidos que ofrecen explicaciones rápidas para experiencias complejas.
Identificarse con un video puede ser el punto de partida para plantear preguntas sobre el propio bienestar, pero no debe convertirse en una conclusión clínica. La atención profesional permite evaluar cada caso de manera individual y distinguir entre síntomas, circunstancias de vida y posibles trastornos.
Fuente: Excélsior y Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones.
