Organizaciones de derechos humanos alertaron sobre las condiciones de vulnerabilidad y peligro que enfrentan miles de migrantes cubanos deportados desde Estados Unidos hacia México, especialmente en regiones del sur del país donde operan grupos del crimen organizado y existen altos niveles de violencia.
De acuerdo con un informe publicado por Human Rights Watch (HRW), cerca de 13 mil migrantes de distintas nacionalidades, principalmente cubanos y venezolanos, han sido enviados a territorio mexicano durante el actual periodo de deportaciones masivas impulsadas por el gobierno estadounidense.
El reporte señala que muchos de los deportados son personas mayores que vivieron durante años e incluso décadas en Estados Unidos, situación que complica su adaptación en un país desconocido y dificulta encontrar empleo, vivienda y atención médica.
Según HRW, los cubanos representan el grupo más numeroso entre los deportados enviados a México, con más de 4 mil casos documentados entre enero de 2025 y marzo de 2026.
Las investigaciones realizadas en ciudades como Tapachula y Villahermosa evidencian que muchos migrantes quedan prácticamente abandonados tras ser expulsados de Estados Unidos, sin recursos económicos, documentos o acceso inmediato a servicios básicos.
Además, organizaciones humanitarias advierten que varias de estas personas quedan expuestas a:
- extorsiones,
- violencia de grupos criminales,
- explotación laboral,
- secuestros,
- y problemas de salud derivados de las condiciones precarias en las que permanecen.
Algunos testimonios recopilados por medios internacionales describen largos traslados desde la frontera norte hacia el sur de México, donde los migrantes son enviados en autobuses y posteriormente abandonados sin orientación clara sobre su situación migratoria.
Human Rights Watch cuestionó la falta de transparencia en los acuerdos entre Estados Unidos y México relacionados con estas deportaciones, señalando que muchos migrantes no tuvieron oportunidad adecuada de defender su caso antes de ser expulsados.
El informe también advierte que varios deportados padecen enfermedades crónicas, requieren medicamentos o presentan condiciones médicas delicadas, situación que agrava aún más su vulnerabilidad al llegar a ciudades donde existen pocos apoyos humanitarios.
Mientras tanto, organizaciones civiles y defensores de migrantes continúan solicitando apoyo internacional y mejores condiciones de protección para quienes quedan atrapados en territorio mexicano tras ser deportados desde Estados Unidos.

